Tu tarjeta Visa funciona normalmente en un avión en marcha sin internet. ¿Cómo lo hace?
Imagina esto: hay una caída global de internet, ningún servicio funciona, ni Google, ni WhatsApp, ni X, ni TikTok, ni Facebook. O también imagina que estás en un avión sobrevolando la mitad del océano. Todos estos servicios pueden estar inoperativos, pero si hay un POS de Visa y deseas hacer tus compras, siempre será posible. ¿Cómo puede suceder esto en un lugar donde no hay wifi ni red telefónica? Así es como un proyecto interno de Bank of America que nació en los años 50 evolucionó hasta convertirse en el sistema de pagos más resiliente de la actualidad.
El origen: Dee Hock y el nacimiento de Visa
El sistema de Visa nació en octubre de 1968 a partir de un proyecto liderado por Dee Hock, un gerente de un banco pequeño de Seattle. Con mucha decisión y visión, Hock organizó una junta para plantear a Bank of America, el banco más importante de Estados Unidos en ese entonces, que el sistema de crédito al usuario usando papel estaba colapsando debido a innumerables fraudes que el banco no estaba resolviendo. Fue ahí donde Hock propuso crear la National BankAmericard, lo que hoy conocemos simplemente como Visa, para tener una red de comunicación fluida entre bancos y comercios y la libertad total de emitir tarjetas bajo el mismo estándar de seguridad.
Así, las compras en tiendas pasaron de demorar varios minutos realizando múltiples llamadas para una misma compra a menos de 50 segundos para realizar la misma compra con el nuevo sistema de Visa, esto podía deslumbrar casi como un acto de magia. Además, para los comercios la liquidez en sus cuentas se volvió mucho más rápida, teniendo que esperar solo hasta el día siguiente en lugar de semanas para ver el abono de la compra. En apenas seis años, el sistema VisaNet acababa de nacer bajo el mando de Hock.
El problema de las bandas magnéticas y el nacimiento del chip EMV
Hock había solucionado el problema de emitir tarjetas de crédito y agilizar las compras en comercios sin preocuparse por fraudes. Sin embargo, llegaron los años 90 y las bandas magnéticas de las tarjetas empezaron a ser fácilmente clonadas por delincuentes, quienes leían tu información bancaria y se hacían pasar por ti usando tu tarjeta en cualquier comercio. El rival histórico, Mastercard, tenía el mismo problema y, para empeorar las cosas, apareció EuroPay con una solución a la vulnerabilidad de las bandas magnéticas.
Fue así como Visa y Mastercard persuadieron a los directivos de EuroPay para crear el estándar EMV, un protocolo de hardware que funcionaría en cualquier POS del mundo eliminando las brechas de seguridad de las viejas bandas magnéticas. Para lograrlo, crearon un microchip que estaría en cada tarjeta, guardando la información sensible del titular, y que sería validado por un POS en cada compra para permitirla o rechazarla.
Cómo funciona tu tarjeta sin internet
Que las tarjetas ahora tengan un microchip es precisamente lo que hace posible la compra offline. Sin que nos demos cuenta, al acercar nuestra tarjeta a un POS sin conexión a internet ocurren una serie de procesos en milisegundos. Para que esto funcione, el comercio necesita haber habilitado en su POS las descargas automáticas que traen la lista de tarjetas bloqueadas por robo o suspensión. Inmediatamente después ocurre una validación de que los datos de la tarjeta corresponden a una tarjeta Visa legítima y, por último, se verifica que el chip genere una firma digital única para esa transacción, que será leída y verificada por el POS. A partir de estas validaciones, el POS acepta la compra.
Dado que durante toda la operación no hubo conexión a internet para enviar el débito al banco, las compras hechas en esa zona sin cobertura se almacenan en una lista interna del POS y se cobran de forma diferida. Al recuperar la conexión, el sistema empieza a ejecutar los débitos en las cuentas del usuario.
La unificación global de Visa
Sin embargo, al sistema de compras offline le faltaba la universalidad de Visa en todas sus regiones, y eso no cambió hasta el 2007. Hasta entonces, Visa estaba dividida en Visa USA, Visa Europe y Visa International, cada una con sus propios tiempos de transacción y actualizaciones de seguridad, lo que hacía que las liquidaciones internacionales acumularan una demora del 5% y que actualizar los protocolos de seguridad tomara años.
Ante ese panorama, en 2007 se nombró a Joseph Saunders como CEO de Visa, quien impulsó la fusión de todas las regiones en una sola entidad llamada Visa Inc. Además de esa unificación, en 2010 se adquirió la empresa CyberSource para poder competir en el canal de transacciones digitales que venía siendo liderado por PayPal. Con esa compra, las transacciones por internet pasaron a ser tan eficientes y seguras como las físicas, permitiendo a Visa liderar ambos canales.
Con toda esta infraestructura y canales de compra disponibles, tus transacciones sin red son posibles sin importar dónde te encuentres o dónde fue emitida tu tarjeta. Fue un camino largo para que Visa pudiera ofrecernos esto, pero es precisamente lo que hoy los convierte en líderes de las transacciones bancarias en el mundo, y a nosotros en personas que no se quedan sin poder comprar incluso en la mitad del océano.